Personas admirables
En el último mes he conocido a
cientos de personas, sin embargo, algunas han marcado mi vida más que otras,
tal es el caso de una refugiada salvadoreña y sus dos hijos, quienes están a
punto de salir del albergue que les fue asignado hace tres meses y ahora, comenzarán
a vivir por sus propios medios, lo cual, resulta sumamente complejo pues no
cuentan con todos sus documentos, ahorros o un trabajo fijo que les permita
subsistir, por lo que el umbral de vulnerabilidad en que esta familia se
encuentra, ha aumentado significativamente.
Decidí escribir sobre esta familia
porque a pesar de que su historia es bastante compleja y triste, todos ellos
son personas con una excelente actitud, que de no conocer su pasado, uno
juraría que son personas totalmente normales y que han llevado una buena vida,
sin ninguna clase de traumas o privaciones. Ninguno de ellos es
quejumbroso, a pesar de que las condiciones en las cuales viven
actualmente son bastante adversas, son muy positivos, participativos, inteligentes
e incluso risueños, además, tengo que mencionar que fueron los mejores alumnos
de la capacitación que impartió la empresa Manpower a través
del proyecto “Vive” para colocar a personas refugiadas en algún trabajo.
El día 7 de enero, la familia debe
abandonar el albergue, sin embargo, ni Casa refugiados ni el
albergue, pueden otorgarles más apoyo debido a la falta de presupuesto y la
continua llegada de más y más solicitantes de asilo, por lo que con la ayuda de
algunos amigos míos, se han recolectando algunos artículos que serán de gran
utilidad para que la familia se establezca en su nuevo hogar.
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